El diseño de virus con IA: un desafío para la bioseguridad global
El diseño de virus con IA alerta a los investigadores sobre la bioseguridad
Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford ha logrado un avance significativo en el campo de la biotecnología al utilizar modelos de inteligencia artificial (IA) para crear genomas completos de 16 nuevos virus. Estos virus, diseñados específicamente para atacar la bacteria Escherichia coli C, han sido desarrollados utilizando modelos de lenguaje genómico denominados Evo 1 y Evo 2. Este logro, publicado en la revista Science, ha generado preocupación entre la comunidad científica debido a las implicaciones para la bioseguridad global.
Los virus creados son bacteriófagos, lo que significa que no atacan células animales, y se han aplicado estrictas medidas de seguridad para asegurar que no salgan del laboratorio. Sin embargo, los investigadores advierten que si estos métodos se aplicaran para diseñar virus capaces de infectar células animales, los patógenos resultantes podrían tener un impacto significativo. Por ello, subrayan la importancia de realizar revisiones minuciosas y deliberaciones con expertos en bioseguridad antes de llevar a cabo investigaciones de este tipo.
El estudio se realizó en un entorno controlado, utilizando cabinas de bioseguridad y equipos de protección individual, y todos los residuos generados fueron tratados como biopeligrosos. Además, los investigadores excluyeron deliberadamente de los datos de entrenamiento cualquier virus que pudiera atacar células humanas, minimizando así los riesgos potenciales.
A pesar de las precauciones, el creciente acceso a recursos computacionales y datos genómicos plantea la posibilidad de usos malintencionados. Víctor de Lorenzo, investigador del CSIC, ha señalado que, aunque existen oportunidades para el desarrollo de virus oncolíticos específicos, también existen riesgos de crear virus con afinidad por determinados tipos celulares o incluso grupos de población.
La ley de IA de la Unión Europea, que regula el uso de la inteligencia artificial, no contempla específicamente el diseño de virus, lo que deja un vacío legal en este ámbito. Aunque el artículo 58 de la ley regula los ensayos con IA en espacios aislados, la interpretación de estas normativas puede variar, lo que plantea desafíos adicionales para la gobernanza de estas tecnologías emergentes.
En conclusión, mientras que la capacidad de diseñar virus mediante IA ofrece oportunidades terapéuticas, también plantea riesgos significativos que requieren una regulación y supervisión adecuadas para garantizar la seguridad y protección de la sociedad.
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