Sociedad

Aumenta interés en oficios manuales en EEUU y Francia frente a la IA

29 de octubre de 2026 ⏱ 3 min lectura
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En las últimas décadas, el mensaje para millones de jóvenes fue el mismo: estudiar una carrera universitaria era la mejor forma de asegurarse un buen futuro laboral. Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial está empezando a cuestionar esa promesa. En Estados Unidos, las matriculaciones en formación técnica están en aumento, y en Francia, profesionales universitarios abandonan sus oficinas para trabajar con las manos. Un estudiante de fontanería de Los Ángeles lo resume bien: la IA puede hacer muchas cosas, pero todavía no puede meterse debajo de una casa para instalar tuberías.

En Estados Unidos, esta tendencia ya tiene nombre: la «toolbelt generation» o generación del cinturón de herramientas. Son jóvenes que apuestan por aprender fontanería, electricidad, carpintería o mecánica como alternativa a la universidad. Según el National Student Clearinghouse, las matriculaciones en programas relacionados con la construcción y la mecánica aumentaron un 30% entre 2022 y 2024, alcanzando cifras récord. En el Los Angeles Trade-Technical College (LATTC), prácticamente todos los programas técnicos de dos años tienen largas listas de espera.

Victor Velasco, de 26 años, estudia fontanería en Los Ángeles buscando estabilidad profesional. Conoce a un universitario graduado en Humanidades que no encuentra empleo relacionado con sus estudios y ha terminado trabajando en Chipotle. Él, en cambio, aprende un oficio con demanda y aspira a montar su propia empresa. Cerca de allí, Brandon, también de 26 años, construye estructuras de madera después de abandonar Geología por sus inciertas salidas laborales. Ambos han descubierto una ventaja difícil de replicar con inteligencia artificial: reparar instalaciones, manipular materiales y resolver problemas físicos en entornos reales exige habilidades que todavía resultan complicadas de automatizar.

En Francia, el fenómeno presenta una diferencia interesante: muchos jóvenes llegan a los oficios después de estudiar una carrera y trabajar durante años frente a un ordenador. Apolline Jude, de 24 años, dejó atrás Derecho y Comunicación para convertirse en pastelera cerca de París. Durante unas prácticas en un despacho de abogados le pidieron redactar artículos utilizando ChatGPT, una experiencia que terminó alejándola de aquella profesión. Ahora cobra unos 1.689 euros netos mensuales por 39 horas semanales, menos de lo que esperaba ganar como abogada, pero asegura haber recuperado la satisfacción de crear algo tangible y disfrutar de su trabajo.

La universidad está perdiendo parte de su atractivo. En Estados Unidos, las matriculaciones universitarias de primer año registraron un ligero descenso en 2025, mientras las instituciones privadas más caras pueden costar unos 40.000 dólares anuales. Aunque un título universitario sigue ofreciendo ventajas económicas a lo largo de la vida laboral, la inversión resulta menos atractiva para quienes temen endeudarse sin encontrar después un empleo cualificado.

Hasta las grandes tecnológicas necesitan trabajadores manuales. En TikTok e Instagram, la etiqueta TradesVsCollege reúne vídeos de jóvenes que muestran cuánto ganan como electricistas, fontaneros o carpinteros y comparan sus ingresos con el coste de la universidad. La reivindicación de estos oficios también ha entrado en el debate político estadounidense, especialmente entre sectores conservadores críticos con las universidades. En junio de 2026, Meta anunció una inversión de 115 millones de dólares para crear America’s Workforce Academy, destinada a formar trabajadores especializados para construir centros de datos. Resulta que la expansión de la propia inteligencia artificial necesita electricistas, técnicos y profesionales de la construcción.

Fuente: https://www.xataka.com/empresas-y-economia/ia-no-va-a-meterse-debajo-casas-para-instalar-tuberias-eeuu-francia-oficios-manuales-estan-al-alza

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