China: el nuevo destino turístico tecnológico que desafía a Silicon Valley
China ha encontrado un nuevo filón turístico lejos de su muralla: las fábricas de robots, coches eléctricos y IA
China ha encontrado un nuevo filón turístico lejos de su icónica Gran Muralla: las fábricas de robots, coches eléctricos y tecnologías de inteligencia artificial. Este fenómeno está transformando el país en un destino atractivo para aquellos interesados en la tecnología y la innovación.
Tradicionalmente, Silicon Valley ha sido considerado el epicentro de la tecnología mundial, pero China está emergiendo como un competidor formidable. Ciudades como Shenzhen se han convertido en destinos de vacaciones gracias a operadores turísticos como GloPen, que ofrece paquetes de 8 días por Shanghai, Hangzhou y Chengdu, permitiendo a los visitantes conocer de primera mano empresas y tecnologías de vanguardia. Entre las empresas destacadas se encuentran BYD y Huawei, accesibles a través de programas como los de China Study Tour, que combinan visitas a laboratorios de IA, fábricas de vehículos eléctricos y startups de robótica.
Los precios de estos tours parten de los 3.000 dólares, excluyendo el viaje, aunque existen opciones más accesibles como el «Shenzhen Tech Tour: Explore the Future», que por 80 euros ofrece experiencias como la entrega de comida por dron y viajes en robotaxi.
Este auge del turismo tecnológico no solo refleja un cambio en la percepción de quién lidera la tecnología mundial, desplazándose desde Estados Unidos hacia China, sino que también está configurando nuevas alianzas económicas. Países como India y las naciones europeas están actualizando sus estrategias industriales, y estos viajes constituyen un gran refuerzo. Un ejemplo de ello son los viajes del presidente de España a China, donde visitó la sede de Xiaomi.
China ha orientado su política industrial hacia la robótica, los vehículos eléctricos y las TIC como sectores prioritarios, con iniciativas como ‘Made in China 2025’, que han impulsado significativamente el desarrollo de la industria de alta tecnología. Además, en el contexto de la guerra tecnológica con Estados Unidos, China ha facilitado el acceso a casi 50 países sin necesidad de visado, promoviendo estas visitas tecnológicas.
El turismo tecnológico no solo acerca a China al mundo, sino que también sirve como un poderoso escaparate de imagen y soft power en redes sociales. Eventos como el youtuber iShowSpeed montando en un coche volador en Shenzhen o el canciller alemán Merz observando robots haciendo kung-fu se convierten en publicidad viral que despierta la curiosidad y motiva a contratar estos tours.
Sin embargo, es importante recordar que estos tours muestran solo lo que los fabricantes quieren que veas, y pueden ser escaparates diseñados para impresionar sin representar el conjunto de la industria china. En una visita de cinco días a Shenzhen, se puede ver la punta del iceberg de la industria de vanguardia, pero no las condiciones laborales o políticas ambientales, un fenómeno que no es exclusivo de China.