El mayor campus de inteligencia artificial de Estados Unidos se levantará en una antigua base nuclear de Kentucky
100.000 millones de dólares y 2 gigavatios de potencia: el mayor campus de inteligencia artificial de EEUU se construirá en Kentucky
En un ambicioso proyecto que simboliza el cambio de era, el gigante inversor canadiense Brookfield Asset Management y NextEra Energy han anunciado la construcción del mayor campus de inteligencia artificial de Estados Unidos en una antigua base de enriquecimiento de uranio en Kentucky. Con una inversión de 100.000 millones de dólares, la instalación contará con una capacidad de generación eléctrica de 2 gigavatios, suficiente para abastecer a un millón y medio de hogares.
El emplazamiento, una extensión de 1.400 hectáreas que durante la Guerra Fría fue clave en la fabricación de ojivas nucleares, ha sido cedido por el Departamento de Energía estadounidense, que busca transformar estos terrenos federales en el epicentro de la carrera por la supremacía en inteligencia artificial. La infraestructura incluirá centrales de gas natural y un sistema de almacenamiento de baterías de 2,6 gigavatios adicionales.
Este megaproyecto se enmarca dentro de la política de la administración Trump de no cargar al contribuyente estadounidense con los costes de estos desarrollos, financiados íntegramente con capital privado. Bruce Flatt, consejero delegado de Brookfield, y John Ketchum, de NextEra, han destacado que el campus de Paducah no solo generará empleos y mejorará la fiabilidad de la red, sino que servirá como modelo para futuros desarrollos de infraestructura de IA en el país.
Sin embargo, no todo es optimismo. La construcción de centros de datos de esta magnitud ha enfrentado resistencia ciudadana en otras regiones de Estados Unidos. Un ejemplo reciente es el de QTS Realty en Virginia, que tuvo que abandonar su proyecto debido a la oposición vecinal y a demandas judiciales. El impacto sobre las redes eléctricas locales, el consumo de agua y el ruido son algunos de los puntos de conflicto habituales.
Brookfield, que ha estado consolidando su posición en el sector de la inteligencia artificial y la infraestructura energética, apuesta por que este proyecto en Kentucky sea el primero de muchos en su estrategia a largo plazo.