Tomás Cascante

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Reflexiones sobre inteligencia artificial y sociedad. Un artículo semanal (a veces más...).

IA en el Mundo

El pato cojo y la superinteligencia

admin 4 de noviembre de 2026 ⏱ 2 min lectura
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Estados Unidos ha empezado, por fin, a hacer lo que tenía que hacer. En las elecciones de medio mandato del martes, los demócratas han arrebatado a los republicanos el Senado y la Cámara de Representantes. Lo han hecho conquistando plazas que parecían inexpugnables: Texas, Kansas, Iowa, Ohio, las dos Carolinas. El presidente había pedido a los votantes que imaginaran que él estaba en la papeleta. Le hicieron caso.

Desde hoy, el pato Donald es oficialmente un pato cojo, un lame duck. Le quedan dos años en la Casa Blanca y un Congreso dispuesto a pararle los pies. Se acaba el gobierno a golpe de rotulador grueso, de firmas exhibidas ante las cámaras como trofeos, de decretos dictados por el ego. Las arbitrariedades, las injusticias y los abusos ya tienen quien les ponga freno.

Setenta años de ciencia. Y Trump decide, porque le suena mejor, que la palabra ya no existe.

Uno de esos abusos ha sido la intromisión en la innovación tecnológica. Basta un ejemplo, casi de opereta. El 29 de septiembre, Trump firmó una orden ejecutiva para que la administración federal dejara de decir “inteligencia artificial” y dijera “Super Intelligence”. Hace setenta años, en el verano de 1956, John McCarthy y sus colegas reunidos en Dartmouth bautizaron esta disciplina. Siete décadas de ciencia, de investigación y de literatura técnica. Y un hombre decide, porque le suena mejor, que la palabra ya no existe. A quien no la acepte, lo llama enemigo. Incluso ha reñido al Wall Street Journal por no obedecer.

No es solo un capricho de nomenclatura. “Superinteligencia” es el término que la comunidad científica reserva para una IA hipotética que supere al ser humano, con riesgos que conviene tomarse en serio. Banalizarlo como eslogan publicitario desactiva la alarma justo cuando más falta hace.

Las palabras no se imponen por decreto. Se ganan con el uso, con el rigor y con el tiempo. El martes, los votantes norteamericanos recordaron algo parecido sobre el poder.

Estamos muy, muy, muy contentos.

Tomás Cascante

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Este artículo lo he escrito, por supuesto, con la ayuda de la inteligencia artificial. Sería una contradicción ocultarlo, después de haber defendido desde estas columnas su uso, siempre que sea eso: una ayuda. El concepto, la estructura, la voz, el criterio editorial y la responsabilidad son exclusivamente míos. La inteligencia artificial es, sencillamente, la mejor herramienta de escritura que he tenido.

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