La Administración invierte más de 208 millones en inteligencia artificial: el reto cultural
La Administración ya se gasta más de 208 millones en inteligencia artificial: “El mayor reto no será tecnológico, será cultural”
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una prioridad de inversión para las Administraciones públicas españolas. Entre enero de 2025 y julio de 2026 se han identificado 541 licitaciones relacionadas con IA, con un presupuesto base superior a 208 millones de euros, según un análisis de Licitaciones.io, plataforma inteligente y buscador en línea diseñado para encontrar y gestionar licitaciones públicas en España. Solo durante 2025, el número mensual de concursos pasó de 16 a 42, un incremento del 163%.
El cambio no está únicamente en cuánto dinero se destina a esta tecnología, sino en para qué se está utilizando. Si durante 2025 buena parte de los contratos estaban relacionados con infraestructuras, servidores o plataformas necesarias para desarrollar proyectos de IA, durante 2026 empiezan a ganar peso las aplicaciones concretas: software, inteligencia artificial generativa, procesamiento del lenguaje natural, automatización documental, consultoría especializada y ciberseguridad.
«Hace apenas dos años las administraciones se preguntaban qué podían hacer con la inteligencia artificial. Hoy ya están reservando partidas presupuestarias específicas para incorporarla a su funcionamiento diario. La IA ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una prioridad estratégica de inversión pública», afirma Ignacio Huertas, cofundador de Licitaciones.io.
La tendencia apunta así a una Administración que comienza a pasar de preparar la infraestructura a utilizar la IA para resolver problemas concretos. De hecho, Madrid y Catalunya concentran 297 de las 541 licitaciones analizadas, el 55% del total.
Esta transformación plantea una cuestión que va más allá de la tecnología: cómo cambiará el trabajo de los empleados públicos. Gloria Martínez, directora de Marketing de Tendios, startup catalana que aplica la IA para simplificar y gestionar los procesos de contratación y licitación pública, considera que el principal desafío será precisamente la adaptación de las personas. “El mayor reto no será tecnológico. Será cultural”, señala.
La formación deberá permitir a los funcionarios trabajar junto a sistemas de IA, interpretar sus resultados y conocer sus limitaciones, pero también comprender cuestiones como la calidad de los datos, la protección de la información, la ciberseguridad, la ética o la explicabilidad de los algoritmos.
No se trata únicamente de una previsión empresarial. El propio sector público está incorporando esta necesidad a sus planes. El Acuerdo Marco para la mejora del empleo público, recogido en el BOE, contempla un Plan de Competencias Digitales y una línea específica de formación en IA para que los empleados conozcan su funcionamiento, potencialidades, límites y riesgos, así como su uso responsable y seguro.
Uno de los ámbitos donde la IA puede tener mayor impacto es la contratación pública. La tecnología permite analizar grandes volúmenes de expedientes y localizar patrones que podrían pasar inadvertidos en una revisión convencional: adjudicaciones recurrentes, posibles conflictos de interés, modificaciones contractuales poco habituales o desviaciones respecto a los comportamientos esperados.
«La corrupción deja patrones. Y precisamente ahí la inteligencia artificial puede convertirse en uno de los mejores aliados de las administraciones. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de información permite detectar comportamientos anómalos, posibles conflictos de interés, adjudicaciones recurrentes, modificaciones contractuales poco habituales o cualquier desviación respecto a los patrones esperados», explica Gloria Martínez.
También puede reducir el tiempo dedicado a tareas mecánicas. Revisar pliegos, analizar expedientes, localizar información, comparar ofertas o preparar documentación son procesos que una IA especializada puede agilizar, dejando al funcionario más tiempo para las decisiones que requieren experiencia, análisis y criterio.
Pero la automatización tiene un límite. La IA puede detectar riesgos y aportar evidencias, pero no debería sustituir la responsabilidad de quien toma una decisión. La trazabilidad de la información, la explicabilidad de las recomendaciones y la supervisión humana serán elementos esenciales para que la tecnología mejore la Administración sin restar garantías al ciudadano.
La inversión pública muestra que esa transformación ya está en marcha. Ahora, el reto será conseguir que los funcionarios tengan las herramientas y la formación necesarias para convertir esa inversión en una Administración más rápida, transparente y eficiente. Porque, como señala Ignacio Huertas, cofundador de Licitaciones.io, “estamos asistiendo al nacimiento de un auténtico mercado público de la inteligencia artificial que seguirá creciendo durante los próximos años”.
¿Te ha interesado esta noticia?
Recibe cada mañana el resumen de IA y sociedad directo en tu email.
Suscríbete gratis →