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La inteligencia artificial transforma los puestos de trabajo sin reducir el empleo en el sector TIC catalán, según el Barómetro 2026.

admin 14 de julio de 2026 ⏱ 7 min lectura
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El sector tecnológico en Cataluña se reafirma como un motor indispensable de la nueva estructura económica del país. Según las estimaciones del Baròmetre del sector tecnològic a Catalunya 2026, elaborado por el Cercle Tecnològic con el apoyo de la Generalitat de Cataluña —a través de la Secretaría de Telecomunicaciones y Transformación Digital del Departamento de la Presidencia y de la Secretaría de Políticas Digitales del Departamento de Empresa y Trabajo— y del Ayuntamiento de Barcelona, el volumen de negocio del sector alcanzó los 30.601 millones de euros en 2025, una cifra un 13 % superior a la de 2024, y ya representa el 9,1 % del PIB catalán en términos de facturación, medio punto porcentual más que el año anterior. El sector TIC prácticamente ha duplicado su valor, al pasar de los 15.914 millones de euros en 2015 a los 27.477 millones registrados en 2023, una evolución que pone de manifiesto una década de crecimiento sostenido sin precedentes.

Inteligencia artificial: de tendencia a elemento central

La edición de este año del Barómetro constata que la inteligencia artificial ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en un eje vertebrador de la estrategia empresarial catalana. La IA y el machine learning se consolidan y generan ingresos para el 56,4 % de las empresas, por delante del Big Data y el análisis de datos, con un 46,5 %, y de las soluciones de ciberseguridad, con un 43,8 %. El consenso sobre su impacto futuro es claro: un 75,7 % de las compañías prevé que será la tecnología con mayor impacto en el negocio durante los próximos años.

El 59,9 % de las empresas TIC ya ha invertido en IA y un 29 % prevé hacerlo durante 2026. Sin embargo, el Barómetro 2026 detecta una dualidad preocupante: el 62 % de las empresas sin departamento TIC no ha invertido ni tiene previsto hacerlo. Entre los principales usos de la IA destacan la automatización de procesos internos, con un 71 %; el análisis de datos, con un 63,7 %; y la innovación y el desarrollo de productos, con un 58,9 %, en una clara apuesta por la eficiencia y la mejora de la competitividad. Pese a ello, las empresas identifican como principales frenos para implantar nuevas tecnologías la falta de personal cualificado, con un 58,9 %; la falta de presupuesto, con un 49,9 %; y la falta de tiempo, con un 35,6 %.

En el ámbito laboral, el informe descarta una sustitución masiva de puestos de trabajo y apuesta por la transformación: el 56,2 % de las empresas afirma que la IA está modificando las funciones y competencias de los profesionales; el 16 % señala que aumenta la necesidad de profesionales; y solo un 5,2 % considera que reduce las plantillas. Se estima que un 26 % de las personas ocupadas en Cataluña trabaja en profesiones con una exposición media o alta a la IA generativa, un escenario que exige una apuesta decidida por la recualificación profesional continua.

Liderazgo económico y contexto global

El dinamismo del sector TIC en términos de valor añadido bruto, VAB, se refleja en un crecimiento del 98 % durante los últimos diez años, entre 2015 y 2025, con una tasa anual de crecimiento del 7 %, que casi triplica la evolución del conjunto de la economía catalana, que creció un 26 % en el mismo periodo.

Este ritmo de expansión ha consolidado el sector como uno de los pilares estratégicos de Cataluña. En términos reales, el valor añadido bruto ha pasado de 5.624 millones de euros en 2015 a una previsión de 11.112 millones en 2025. Según las empresas encuestadas, esta evolución se explica principalmente por la innovación tecnológica, con un 67 %; los cambios en la demanda, con un 51,1 %; y la incorporación de nuevo talento, con un 48,7 %.

La productividad del sector TIC se sitúa en 85.200 euros por persona ocupada, claramente por encima de los 66.500 euros de media del conjunto de la economía catalana.

La creciente relevancia del sector TIC dentro de la estructura productiva catalana se traduce en un aumento de su peso relativo. Con un 4,2 % del VAB de Cataluña a precios constantes en 2023, el sector ya supera ámbitos tan estratégicos como el comercio minorista, con un 4 %; la automoción, con un 2,2 %; o los productos farmacéuticos, con un 1,7 %. Las TIC han sido la actividad que más ha incrementado su presencia en la economía desde 2015, con un aumento de 1,5 puntos porcentuales. Este posicionamiento también se proyecta a escala internacional: el peso del sector TIC en Cataluña, del 3,9 % a precios corrientes, supera la media de España, del 3,8 %, y es equiparable al de Austria, también del 3,9 %, aunque se sitúa por debajo de la media de la UE-27, del 5,2 %.

Barcelona continúa siendo el centro neurálgico de la actividad tecnológica en Cataluña, al concentrar el 92,1 % de los puestos de trabajo y el 86,3 % de las empresas del sector. En el resto de provincias, el empleo TIC se distribuye con un 3,1 % en Girona, un 2,9 % en Tarragona y un 1,9 % en Lleida. Esta concentración se ha intensificado durante la última década, con un crecimiento de los puestos de trabajo TIC en Barcelona del 78,8 %, pero no ha impedido que la actividad se extienda al resto de provincias, con incrementos significativos en Tarragona, del 37,9 %; Girona, del 25,7 %; y Lleida, del 15,5 %.

Las empresas con personas asalariadas ganan cada vez más peso y relevancia dentro del sector. Su presencia en el tejido empresarial catalán ha crecido 0,4 puntos porcentuales durante la última década, hasta situarse en el 2,4 %, ampliando ligeramente el diferencial con el conjunto de España, donde representan el 1,8 %, hasta los 0,6 puntos porcentuales.

Cataluña ya es la segunda comunidad autónoma con más empresas TIC con personas asalariadas, al representar el 23,3 % del total, solo por detrás de Madrid. Aunque las pequeñas y medianas empresas continúan siendo la base fundamental del ecosistema tecnológico catalán, con un 77,5 % de empresas de menos de diez trabajadores, durante los últimos diez años tanto las pymes como las grandes empresas han ganado peso en la estructura del sector. Este crecimiento ha sido especialmente notable entre las compañías dedicadas a la programación y la consultoría, que representan siete de las once nuevas empresas con más de 1.000 personas asalariadas.

El reto del talento y el sistema formativo

La solidez del ecosistema TIC en Cataluña se sustenta en un tejido empresarial que alcanzó su máximo histórico con 17.385 empresas en 2025 y en un mercado laboral que ya empleaba a 166.000 profesionales durante el primer trimestre de 2026, con un incremento del empleo del 101 % durante la última década, casi cuatro veces más que el crecimiento del conjunto de la economía catalana, del 28 %, durante el mismo periodo. Los profesionales TIC ya representan el 3,76 % del total de personas ocupadas en Cataluña, según los últimos datos disponibles, por encima tanto de la media estatal, del 3,09 %, como de la media de la Unión Europea, del 3,59 %.

Pese a estas cifras, la falta de talento especializado se mantiene como uno de los grandes retos estructurales del sector, con 1.690 vacantes sin cubrir registradas durante el cuarto trimestre de 2025. Las dificultades de contratación se concentran especialmente en perfiles vinculados a la inteligencia artificial, con un 68 %, convertida en el área de especialización prioritaria; la ciberseguridad, con un 44,2 %; y el Big Data, con un 35,6 %.

La proporción de graduados TIC sobre el total de titulados aumentó 1,7 puntos porcentuales entre 2016 y 2024, pero el sistema universitario catalán sigue teniendo dificultades para absorber el elevado interés por estos estudios: en 2026 se ofrecían 2.719 plazas frente a 3.539 solicitudes.

En este sentido, el Barómetro 2026 destaca un dato especialmente esperanzador para el futuro de la presencia femenina en el sector: aunque solo el 13,4 % de las personas graduadas en titulaciones universitarias TIC son mujeres, en los estudios relacionados con la inteligencia artificial la presencia femenina aumentó hasta el 35,1 % en 2024. Aunque este tipo de titulaciones es de implantación reciente, el elevado interés de las estudiantes apunta a un cambio de tendencia positivo en la incorporación de talento femenino.

A pesar de la clara preferencia del tejido empresarial por los perfiles universitarios —que representan la principal vía de entrada para el 60,3 % de las empresas, frente a la formación profesional, que lo es para el 15 %—, los titulados universitarios son también los más difíciles de captar, según el 43,4 % del empresariado. Una paradoja que confirma que la demanda de profesionales TIC continúa superando la capacidad del sistema formativo para generar suficiente talento especializado.