IA en el Mundo

La Inteligencia Artificial: Del Sofá a la Acción

28 de julio de 2026 ⏱ 4 min lectura
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La Inteligencia Artificial no se gana desde la grada

La mejor forma de conocer las utilidades de la inteligencia artificial es trastear en ella y descubrir las oportunidades que brinda a través de la creación de agentes. El verano es un buen momento para intentarlo.

El domingo, casi cincuenta millones de seleccionadores nacionales levantamos la Copa del Mundo desde el sofá. Ferran Torres metió el gol en el minuto 106 y nosotros lo celebramos con la caña en la mano y la certeza de que, de habernos puesto a nosotros de seleccionador, habríamos hecho tres cambios mejores.

Es la gran tradición española del verano: opinar sin bajar al campo. Con la inteligencia artificial nos está pasando un poco lo mismo. Lleva varios años siendo el tema de todas las sobremesas: que si nos quita el trabajo, que si Bruselas la regula, que si ya la usa hasta mi cuñado para planear las vacaciones en Andalucía. Y usarla, la usa casi todo el mundo, casi siempre como un Google más organizado y con mejores modales.

El problema es que la IA de 2023 no tiene nada que ver con la de 2026. En el último año el salto ha sido de otra magnitud. Sobre todo con los agentes, es decir, la IA que no solo te contesta, sino que hace cosas por ti: busca, reserva, redacta, envía. Y sin embargo, muy poca gente sabría decirte siquiera qué es un agente, mucho menos lo que se necesita para construir uno. Lo sé porque lo veo en mi trabajo todo el tiempo, en salas llenas de directivos. Todos tienen una opinión sobre la IA. Muchos tienen una estrategia. Bastantes, un comité. Pero poquísimos han construido algo ellos mismos. Y esa es justo mi propuesta veraniega.

La IA no se entiende leyendo sobre ella, se entiende metiéndote a jugar. Agosto, con España entera de retirada al pueblo y la oficina en modo «vuelvo en septiembre», es el mejor laboratorio del año. Nadie contesta los correos, así que nadie se va a enterar de tus experimentos con agentes. Con algunas de las herramientas actuales, y sin ser programador, hoy puedes prototipar tú solo un asistente que te prepare cada mañana un resumen con lo que de verdad importa, un programa que convierta las cuarenta notas de tus reuniones en tres decisiones, un panel con tus métricas actualizándose solo o un buscador que rastree tus correos para recordarte qué prometiste y a quién.

Cosas que hace tres veranos exigían un equipo y un presupuesto, y que ahora salen de una tarde entretenida. Y ya puestos, existe la versión de agosto de todo esto. Un coach que revise tu semana y te felicite efusivamente por no haber hecho absolutamente nada, que era el objetivo. Un cliente de correo que conteste «estoy de vacaciones» con la autoridad moral de un funcionario en agosto. Y que, por debajo, vaya haciendo la tarea. Para que en septiembre vuelvas y esté medio resuelta.

Un agente que rastree los programas de todas las fiestas patronales de la provincia y te devuelva la ruta óptima de verbena en verbena, con un objetivo de horas de sueño incluido y todo. El mejor ejemplo que he visto este verano lo construyó mi amigo Gerardo. Se montó una aplicación para el Mundial. No solo para llevar la porra entre cien personas. También para cuadrar quién iba a ver cada partido y quién traía qué para comer. Y con un sistema que generaba resúmenes diarios sobre quién iba ganando, quién no tenía ni idea de fútbol y quién predijo la sorpresa de Cabo Verde (más suerte que otra cosa).

Ninguna de estas tonterías es tan tonta como parece. Están hechas con los mismos ladrillos que usamos en el trabajo, y enseñan lo mismo que un caso de negocio, pero más divertidas. Porque puedes seguir pasando el verano desde la grada de la IA leyendo tribunas como esta, asintiendo con la cabeza, y llegar a septiembre sabiendo exactamente lo mismo que en junio. O puedes abrir el ordenador un rato, entre siesta y siesta, y montar una tontería que funcione. Una sola. La primera vez que algo hecho por ti cobra vida y hace lo que le pediste, cambia el chip. Dejas de opinar del partido y empiezas, por fin, a jugarlo. Como Ferran.

Fuente: https://www.20minutos.es/deportes/inteligencia-artificial-no-se-gana-desde-grada_7019613_3.html