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El auge del micromecenazgo digital: una alternativa al dominio de los influencers

admin 26 de agosto de 2026 ⏱ 5 min lectura
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Más allá de los ‘influencers’: la revancha del internet de pago con el micromecenazgo digital

Ante la saturación de las redes sociales y la visión túnel del algoritmo, plataformas como Patreon o Substack han abierto espacios en paralelo para conectar de otra forma con los seguidores. Estas plataformas promueven fórmulas para financiar a los creadores de contenido basadas en el micromecenazgo, un viejo concepto en internet que ahora sí parece cuajar.

Creadores de podcast, ilustradores o divulgadores utilizan estas plataformas para transformar la fidelidad de sus seguidores en una forma de sustento económico. Se produce así una dinámica distinta a la que impera en las redes sociales, donde la viralidad es el santo grial.

En España, hay creadores de contenido que sostienen su trabajo gracias a estos micromecenazgos. En algunos casos, son un apoyo que fomenta su independencia creativa; en otros, suponen auténticos salarios, incluso miles de euros cada mes. Y los hay que superan la barrera de los 10.000 euros mensuales.

En los últimos años, este tipo de apoyo económico se ha expandido de forma sostenida. Justo antes de la pandemia, en todo Patreon había unos 98.000 creadores que obtenían ingresos con la plataforma. A día de hoy, son algo más de 340.000 personas las que tienen suscriptores de pago. En total, Patreon ya gestiona más de 18 millones de suscripciones mensuales de pago a los diferentes creadores de contenido que usan su plataforma.

La ilustradora Alicia Aradilla encontró en Patreon una forma de canalizar sus clases de acuarela online. Aunque tiene más de 450.000 seguidores en Instagram, afirma que los ingresos recurrentes por la plataforma de micromecenazgo son mucho más estables: “Todos los meses tienes esos ingresos. Mientras que las campañas [en redes sociales] pueden subir o bajar. Y a lo mejor tienes esa presión de pensar que al mes que viene, o dentro de dos meses, no sabes qué ingresos vas a tener”.

Aradilla, que lleva en Patreon desde 2019, cuenta con unos 1.700 suscriptores de pago. En la plataforma vierte un flujo constante de material para aprender a pintar con acuarela. “Me permite un sistema que puedo estructurar como una clase, para tener cada semana un nuevo contenido. Puede ser un ejercicio paso a paso, un vídeo u otros posts exclusivos, y la gente también puede subir sus ilustraciones para que yo pueda corregirlas, para que haya un feedback”, señala la ilustradora.

El equipo detrás del portal de videojuegos AnaitGames se metió en Patreon casi en sus inicios. A ellos les ha permitido dedicarse profesionalmente al blog que pusieron en marcha en 2005. Víctor Martínez, uno de los fundadores del portal, recuerda cómo al principio solo era una afición: “Nos gustaban los videojuegos y decidimos juntarnos varios a escribir sobre ello. Era el típico momento de tener 17 años y ver si te cae algún juego gratis”.

Después llegó la publicidad y, con ella, unos ingresos como para plantearse un futuro profesional en torno al blog. Pero el idilio duró solo unos años. “Llega un momento en que las marcas empiezan a pedir más, la relación se empieza a profesionalizar y con ello se vuelve un poco más tensa. Además, cuando YouTube empezó a arrasar, las marcas dejaron de hacernos el caso que nos hacían, sobre todo a nivel de inversión publicitaria”, apunta Martínez. “Justo en ese año había salido Patreon y vimos una oportunidad”.

Se lo jugaron todo a esta fórmula de micromecenazgo. “Si no funcionaba, nuestra idea era buscarnos la vida profesionalmente por otros sitios y mantener la web y el podcast como una afición de tiempo libre”, confiesa Martínez. No fue necesario. Desde ese momento, los tres responsables del proyecto se financian a través de sus suscriptores de pago, que ya son más de 1.800. Llevan más de diez años en Patreon.

Para Aradilla, la historia empezó en su perfil de Instagram, que creció con las acuarelas que subía de sus viajes, en un afán nostálgico por grabar lugares y paisajes como se hacía en tiempos anteriores a la fotografía. “Empecé a dar clases presenciales, me desplazaba a muchas ciudades de España, pero mucha gente se quedaba afuera”, cuenta la ilustradora. El método de suscripción de Patreon fue la solución para crear lo que se ha convertido en una academia online.

En el caso de AnaitGames, contaban con una comunidad de fieles que venían de lejos. Tenía un contacto muy estrecho con ellos que pudo trasladarse, en parte, a un apoyo económico. “No nos da para hacernos ricos. No tiene el glamour de los influencers de TikTok que están en yates y demás”, dice Martínez con sorna. “Pero tenemos una gran estabilidad en lo que ingresamos mes a mes. Nunca hay grandes subidas ni grandes bajadas”.

Hay otras plataformas, como Ko-fi, Buy Me a Coffee o el servicio de newsletters Beehiiv. Pero tienen menor calado. La que más se aproxima a Patreon es Substack, que se ha hecho fuerte como un servicio para crear newsletters de pago. Hace un año, la compañía levantó una ronda de inversión de 100 millones de dólares, que situaba su valoración en 1.100 millones. Con ello se ha acelerado su expansión internacional.

Este año, Substack inició operaciones en España, donde hasta la fecha las suscripciones de pago habían crecido de forma orgánica hasta las 150.000. Ha servido a periodistas y divulgadores para crearse su propia marca. Multiversial, un canal sobre negocios digitales gestionado por el ingeniero de telecomunicaciones Carlos Molina, tiene más de 50.000 seguidores. Nada importa, del periodista y escritor Jesús Terrés, acumula más de 39.000 suscriptores. Aunque en ninguno de los dos casos se sabe cuántos de ellos son de pago.

Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2026-08-25/mas-alla-de-los-influencers-la-revancha-del-internet-de-pago-con-el-micromecenazgo-digital.html

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