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🌐 Cataluña enfrenta desafíos en ciberseguridad ante posibles ciberataques graves

30 de octubre de 2026 ⏱ 3 min lectura
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“Un ciberatac greu pot posar a prova tota la capacitat de resposta de Catalunya”

En el marco del Mes Europeo de la Ciberseguridad, que se celebra cada octubre, la protección de los entornos digitales vuelve a situarse en el centro del debate tecnológico. Las empresas, las administraciones públicas y la ciudadanía dependen cada vez más de servicios conectados, mientras que los ciberdelincuentes perfeccionan sus estrategias y aprovechan las nuevas tecnologías para multiplicar el alcance de los ataques. La inteligencia artificial añade una nueva dimensión a esta carrera: puede ayudar a detectar amenazas, pero también facilita la creación de mensajes fraudulentos más convincentes y la explotación de vulnerabilidades.

Josep Guasch Pons, empresario tecnológico con más de tres décadas de trayectoria y actual CEO de Brontobyte Cloud, así como presidente e impulsor de ASCICAT, conoce el sector desde diferentes perspectivas. Guasch advierte que Catalunya aún no dispone de los recursos ni de las capacidades necesarias para afrontar todos los escenarios de amenaza. La falta de profesionales, la preparación desigual de las empresas y la necesidad de mejorar la coordinación entre los diferentes actores son algunos de los principales retos. En una entrevista con Metadata, defiende que la ciberseguridad debe dejar de ser una cuestión que se resuelve cuando aparece un problema y convertirse en una prioridad estratégica para el país.

Un indicador de este desafío es la falta de profesionales. Un informe de ACCIÓ estima que en Catalunya faltan 13.500 profesionales de ciberseguridad. Esta cifra concreta es solo un reflejo de una de las carencias, pero no mide por sí sola el grado de preparación del país. Normativas europeas como la directiva NIS2 pueden ayudar a avanzar, ya que obligan a las organizaciones a tomarse más en serio la gestión del riesgo y la respuesta a los incidentes. Sin embargo, una norma, por sí sola, no aporta presupuesto ni personal. Es necesario acompañarla de recursos y contar de manera sostenida con el conocimiento del sector.

Las amenazas han evolucionado, y también la forma de actuar de los atacantes. Buscan el momento más débil, como cuando hay menos gente pendiente o menos capacidad de respuesta, a menudo a las puertas del fin de semana. Aprovechan la información que compartimos en redes sociales para preparar mensajes creíbles y encontrar formas de acceso. En ataques más dirigidos, pueden pasar mucho tiempo dentro de una empresa, obteniendo accesos y extrayendo información de manera discreta, para luego actuar con precisión y causar el máximo daño en poco tiempo.

La inteligencia artificial permite a los ciberdelincuentes crear mensajes más creíbles y personalizados a mayor escala, pero también puede ayudar a las organizaciones a detectar patrones extraños y reaccionar más rápido. No obstante, la tecnología por sí sola no nos protegerá. Es crucial detenerse y pensar antes de actuar, verificando cualquier solicitud inusual por otro canal antes de responder.

Las grandes empresas suelen disponer de más recursos para protegerse, pero las pymes deben comenzar a ver la ciberseguridad como una inversión en su negocio, no como un gasto. La inversión debe ser proporcional al tamaño y actividad de cada empresa, priorizando medidas básicas como tener protocolos claros, mantener sistemas actualizados, proteger accesos, hacer copias de seguridad externalizadas y comprobar su recuperación.

Fuente: https://www.metadata.cat/entrevista/6594/entrevista-josep-guasch-ascicat-ciberseguretat

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