China enfrenta el desafío de la IA en las relaciones humanas y su impacto en la natalidad
China teme que millones de jóvenes cambien las relaciones humanas por parejas de Inteligencia Artificial y acaben con la natalidad
China, que durante décadas se esforzó por controlar el crecimiento de su población, ahora se enfrenta a un nuevo desafío: el impacto de la inteligencia artificial (IA) en las relaciones humanas y su posible efecto en la natalidad. Con el número de nacimientos más bajo desde la fundación del país, las autoridades temen que la IA aleje a los jóvenes del matrimonio y la formación de familias.
Desde el 15 de julio, las empresas chinas que ofrecen servicios de IA capaces de imitar personalidades humanas deben cumplir con una nueva normativa. Publicada por la Administración del Ciberespacio de China junto a otros cuatro organismos estatales, esta regulación busca evitar que los sistemas generen dependencia emocional o sustituyan las relaciones sociales reales. Aunque no prohíbe completamente los compañeros virtuales, establece límites estrictos, especialmente para los menores, quienes no pueden acceder a relaciones románticas simuladas sin consentimiento parental y controles de uso.
El fenómeno es particularmente visible entre las mujeres jóvenes chinas, que utilizan plataformas como Xingye, Zhumengdao o Lovemo para crear personajes personalizados que se adaptan a sus preferencias. Estas aplicaciones prometen relaciones sin conflictos ni infidelidades, disponibles las 24 horas. Sin embargo, la nueva regulación intenta limitar esta capacidad de sustitución, exigiendo a los proveedores que recuerden a los usuarios que el interlocutor no es humano y que actúen ante señales de dependencia.
La intervención china coincide con una crisis demográfica. En 2025, el país registró 7,92 millones de nacimientos frente a 11,31 millones de muertes, lo que resultó en una disminución de la población. Además, el 23% de los habitantes supera los 60 años, lo que amenaza con reducir la población activa y aumentar la presión sobre los sistemas de pensiones y sanidad. A pesar de los esfuerzos del gobierno para promover el matrimonio y la maternidad, la tendencia no se ha revertido.