Controversia por uso de datos personales en IA de Grindr en varios países
Grindr, una de las aplicaciones de encuentros más populares entre hombres gais y bisexuales, está en el centro de una controversia por el uso de datos personales para entrenar su propia inteligencia artificial (IA), llamada gAI. Este sistema sustenta el servicio prémium Edge, que se está probando en Canadá, Australia, Nueva Zelanda y algunas ciudades de Estados Unidos, con un costo de hasta 500 dólares al mes. El periodista de investigación Ronan Farrow reveló esta semana que la práctica de Grindr plantea serias preguntas sobre la regulación de la IA, especialmente en Colombia, donde el Congreso está considerando varios proyectos de ley sobre el tema.
Grindr recopila datos de los perfiles de sus usuarios, incluyendo edad, nombre, ubicación, estatus de VIH, fotos e información sobre preferencias e interacciones. La tecnología gAI evalúa cuáles chats son «más significativos» según su contenido, longitud y la rapidez de respuesta del usuario. Aunque los usuarios pueden desactivar esta función, esto no elimina los usos previos de su información personal. La empresa ha sido sancionada por tribunales europeos por vender información personal a anunciantes, lo que podría facilitar la identificación, el chantaje o la persecución, especialmente en países donde las relaciones entre personas del mismo sexo están criminalizadas.
En Colombia, el caso de Grindr es un ejemplo extremo de lo que puede suceder cuando las empresas tienen libertad plena para autorregularse, sin control estatal, una política promovida por el Gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. Actualmente, el país está debatiendo sus primeras regulaciones sobre inteligencia artificial. Recientemente, se han introducido en el Congreso proyectos de ley multipartidistas sobre plataformas tecnológicas, que abordan desde el uso seguro de aplicaciones de transporte hasta la normatividad en el acceso de menores de edad a aplicaciones. La protección de los datos de los usuarios debe ser la base de cualquier iniciativa de este tipo.
Colombia se ha posicionado como un centro de innovación digital en América Latina. Sin embargo, los emprendedores del sector temen que las regulaciones frenen la innovación, como se argumenta que ha sucedido en la Unión Europea. El dilema puede resolverse con un marco normativo que distinga niveles de riesgo entre los datos a los que acceden las empresas a través de aplicaciones, priorizando aquellos relacionados con salud, niñez y orientación sexual. La confianza digital no puede depender únicamente de la buena voluntad de las empresas.
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