Inteligencia artificial: ¿miedo o esperanza?
Inteligencia artificial: ¿miedo o esperanza?
La aparición de nuevas tecnologías siempre genera una división de opiniones entre los entusiastas, que ven en ellas la solución a todos los problemas, y los alarmistas, que temen que estas innovaciones sean el principio del fin. La inteligencia artificial no es una excepción. Recientemente, un experto de la Universitat Rovira i Virgili expresó en la radio su preocupación por el rápido desarrollo de la IA, sugiriendo que, si no se controla, podría tener consecuencias apocalípticas.
La historia nos enseña que, aunque las nuevas tecnologías conllevan riesgos, rara vez evolucionan de manera aislada. Mientras la tecnología avanza, también lo hacen la sociedad, las leyes, las empresas y nuestro comportamiento. Sin embargo, los pronósticos apocalípticos a menudo imaginan máquinas cada vez más poderosas frente a una humanidad inmóvil, resignada a ser atropellada por el futuro.
Ejemplos de predicciones fallidas abundan en la historia. En 1881, un artículo de The New York Times advertía que el telégrafo podría alterar las corrientes oceánicas y el equilibrio del sistema solar. Afortunadamente, el telégrafo solo revolucionó las comunicaciones. En 1909, un profesor de Cornell predijo que los aviones serían una moda pasajera, siendo los dirigibles el futuro del transporte aéreo. Los aviones, sin embargo, se convirtieron en el principal medio de transporte aéreo.
Más recientemente, en la década de 1980, el walkman fue visto como una amenaza para las relaciones humanas, y en los años 90, internet suscitó temores similares a los que hoy despierta la inteligencia artificial. Se pensaba que internet destruiría el comercio tradicional y las relaciones personales, y que haría imposible proteger la intimidad. Sin embargo, internet transformó la manera de relacionarnos y dio lugar al comercio electrónico, aunque también trajo problemas como la pérdida de privacidad y la desinformación.
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