Sociedad

Yuval Noah Harari advierte sobre el impacto de la IA en las relaciones emocionales

14 de octubre de 2026 ⏱ 2 min lectura
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En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la inteligencia artificial (IA) se presenta como un agente capaz de tomar decisiones y generar ideas por sí mismo. Según Yuval Noah Harari, la IA no es solo una herramienta, sino un interlocutor que domina el lenguaje, permitiéndole conversar, escuchar y hasta consolar. Esto plantea un desafío sin precedentes para la inteligencia emocional, una habilidad humana que se ha desarrollado a lo largo de siglos.

Harari advierte que la competencia actual no es solo por nuestra atención, sino por nuestro afecto. En su obra Nexus (2024), argumenta que la IA puede producir en masa relaciones íntimas, algo que antes era exclusivo de los seres humanos. La historia nos enseña que cada revolución tecnológica ha generado temores, aunque a veces exagerados. Sin embargo, la IA no solo conecta a las personas, sino que se convierte en nuestro interlocutor, invadiendo el terreno de la palabra, la confianza y los afectos.

El riesgo es especialmente alto para quienes aún están aprendiendo a amar y ser amados. Harari describe este fenómeno como el mayor experimento psicológico de la historia, donde una generación puede vivir sus primeras experiencias afectivas guiada por algoritmos. Un amigo humano no siempre hace lo que queremos, pero la IA sí, lo que podría reforzar tendencias narcisistas al evitar la fricción necesaria para el crecimiento emocional.

La IA, diseñada para ser complaciente y servicial, puede hacer que las personas reales parezcan difíciles e imprevisibles. Este confort emocional podría llevar a un aislamiento difícil de detectar, ya que siempre habrá alguien al otro lado de la pantalla, aunque en realidad no haya nadie. Compartir nuestros afectos con una máquina carece de reciprocidad, ya que la IA no tiene conciencia ni sentimientos, solo imita la empatía con precisión.

Por ello, es crucial reflexionar antes de confiar en una máquina para nuestras relaciones emocionales. La inteligencia emocional, que implica tolerar la frustración, ponerse en el lugar del otro, negociar y perdonar, es una habilidad que la IA no puede replicar. La advertencia de Harari es clara: un amigo humano no siempre hace lo que queremos, pero eso es precisamente lo que nos ayuda a crecer.

Fuente: https://valenciaplaza.com/valenciaplaza/opinion/inteligencia-emocional-versus-inteligencia-artificial

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