La carrera de la IA: China desafía a EE.UU. mientras Europa observa desde la barrera
Por segunda vez en poco tiempo, un modelo chino sacude el mundo de la inteligencia artificial. Kimi K3, desarrollado por Moonshot AI, una empresa mucho más pequeña que los grandes laboratorios norteamericanos, se ha situado en los benchmarks junto a los mejores modelos de Anthropic y OpenAI. Es otro momento DeepSeek.
Además, Kimi K3 es un modelo de pesos abiertos. No conocemos todo el código ni los datos y los procedimientos exactos con que ha sido entrenado, pero los pesos están disponibles: cualquier empresa con bastante capacidad de computación puede desplegarlo, adaptarlo y explotarlo comercialmente. Y muchas lo harán.
China no dispone de la capacidad de EE.UU., pero tiene parte de la tecnología para competir. ¿Han atrapado, pues, los modelos chinos a los norteamericanos? Con matices, sí. Ser segundo siempre es más fácil que abrir camino, y los laboratorios americanos preparan una nueva generación de modelos. Pero la distancia se ha reducido hasta dejar de ser decisiva.
Eso afecta a las expectativas de OpenAI y Anthropic, obligadas a justificar valoraciones extraordinarias en un mercado donde la tecnología se comoditiza rápidamente. Al mismo tiempo, refuerza empresas como Moonshot, DeepSeek, Alibaba o Z.ai: haber demostrado que pueden competir con la frontera americana ya es, por sí mismo, una victoria.
Y la disputa no se limita al software. Un análisis reciente del Kirin 9030 de Huawei muestra que la tecnología de fabricación china continúa detrás de TSMC, pero se acerca a procesos adelantados de Intel. En paralelo, ChangXin Memory Technologies, el gran fabricante chino de memorias DRAM, ha protagonizado una enorme salida a bolsa para financiar su expansión y avanzar en memorias de alto ancho de banda, imprescindibles para la inteligencia artificial.
China todavía no dispone de la misma capacidad productiva ni de la red global de centros de datos de EE.UU., pero ya tiene buena parte de la tecnología necesaria para competir.
¿Entonces, quién ganará la carrera de la IA? Depende de qué carrera hablamos. Si consiste en construir los mejores modelos y garantizar soberanía tecnológica, Estados Unidos y China ya son los dos ganadores. Europa, en cambio, casi ni participa.
Pero esta solo es la primera vuelta. La carrera decisiva será la de la adopción. La IA es una infraestructura y, sobre todo, un multiplicador: transformará empresas, administraciones, universidades, hospitales y sistemas productivos enteros. Como pasó con internet, primero llegan las infraestructuras; luego la reorganización profunda de la economía.
Europa probablemente ya ha perdido la carrera para crear a los grandes campeones de la IA. Regular aquello que inventan los otros no la convertirá en líder. Pero no se puede permitir perder también la carrera de la adopción.
Porque entonces el problema no sería solo no tener una Nvidia, una Anthropic o una Moonshot europeas. Sería perder productividad, influencia y prosperidad hasta el punto de no poder sostener el modelo social que define Europa.
La verdadera carrera acaba de empezar. Y esta vez, Europa no se puede quedar mirando.
Fuente: https://www.lavanguardia.com/economia/20260825/11619372/ganara-carrera-ia.html
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